La estabilidad financiera importa | Bienes



Las escaramuzas comerciales, la desaceleración de las economías y la transformación de la curva de tipos de interés están centrando nuestra atención en este manifestación del curso. Las condiciones de estabilidad financiera, sin bloqueo, han pasado a un segundo plano, a pesar de que los vínculos entre el sector financiero y la pertenencias son importantes, como nos recuerdan las evidencias todavía calientes. Cualquier episodio que empeore la percepción hoy dominante podría provocar un aumento en el precio del peligro que, igualmente como hemos gastado repetidas veces, podría contraer aún más el ritmo de crecimiento crematístico.

El comportamiento fresco de la curva de tipos de interés ha renovado la discusión acerca de su capacidad anticipatoria del crecimiento crematístico. El nivel históricamente bajo en todos los tramos temporales de la curva, con más de 17 billones de dólares de bonos en circulación con rendimientos negativos, y la inversión de su irresoluto es una fuente de arreglado inquietud sobre las perspectivas de crecimiento crematístico. Pero igualmente dan una idea de la valoración del peligro que están haciendo los mercados financieros y, por sí sola, constituye un multiplicador de vulnerabilidad sobre la estabilidad financiera.

La situación en las últimas semanas no solo no se ha estabilizado, sino que hay razones para creer que ese peligro de “yuxtaposición”, de aumento de la responsabilidad de peligro como respuesta a la laxitud de las condiciones financieras, ha podido aumentar. Adicionalmente, en el horizonte próximo no se atisban señales, ni en la dirección de las políticas monetarias ni en la percepción de las probabilidades de desaceleración económica, de que los perfiles de esa estructura temporal de los tipos vayan a cambiar de forma significativa. Quizás todo lo contrario: algunos bancos centrales, el BCE entre ellos, dadas las expectativas de contención de la inflación, es posible que intenten echar mano de lo que quede en sus cajas de herramientas para evitar males peores.

El comportamiento de los mercados de acciones siquiera es muy prometedor. Aunque la transformación de sus precios disponga de beocio autoridad predictiva, tenemos igualmente asumido que la excesiva volatilidad en sus tasas de rentabilidad no favorece el plaza de expectativas de crecimiento crematístico. La importante apreciación del oro, en máximos de seis abriles, y de los activos que lo utilizan como colateral siquiera es una señal tranquilizadora.

Está justificado, por consiguiente, que el observación de las evidencias que ha dejado el verano lo hagamos teniendo como trasfondo algunos de los nociones que definían el contexto financiero desde mucho antaño. Se me ocurren básicamente cuatro: el elevado extremo de integración financiera, el aumento de la deuda privada y pública, la anciano responsabilidad de los riesgos de crédito por empresas financieras distintas a los bancos, y la dolarización de la deuda de algunas economías emergentes.

Elevada integración financiera. A pesar de la inflexión tras la emergencia de la crisis, la interdependencia de los sistemas financieros sigue siendo importante, como señalan las correlaciones entre las variables financieras de un número creciente de países. Como consecuencia de ello, las probabilidades de contagio son elevadas, amparadas en esa capacidad de transmisión que tienen los flujos internacionales de hacienda. Las evidencias no solo se refieren a la rápida propagación de los shocks, sino igualmente a la posibilidad de amplificación de los mismos. La historia fresco está llena de esas estampidas cerca de los refugios provocadas por alteraciones en las preferencias por el peligro, con conveniente independencia de la sede geográfica del epicentro de las perturbaciones. Adicionalmente, conviene tener presente que la capacidad para controlar la extensión de esos espasmos no ha mejorado a medida que lo ha hecho la complejidad de la actividad financiera, la insuficiencia de información sobre el luces de determinados riesgos y la consiguiente dificultad operativa de muchos de los modelos de papeleo de riesgos que manejan los operadores financieros. La propia función de supervisión financiera siquiera lo tiene precisamente ahora mucho más posible.

Peligro de crédito, privado y notorio. El acenso del endeudamiento de las empresas no financieras es otro de los rasgos que ofrecía la ambiente financiera internacional antaño del verano. El crecimiento experimentado por el mercado de bonos empresariales, en paralelo al descenso de rentabilidades de los públicos, podría ser un guía de esa comentada “yuxtaposición”, en particular si la curva de tipos afianza sus rasgos actuales y con ellos los bonos públicos siguen en precios demasiado elevados. En militar, la calidad media de esos bonos privados no ha aumentado precisamente en los últimos meses. El crecimiento de los préstamos apalancados merece mención por separado, especialmente en el sistema financiero estadounidense. Su peligro deriva precisamente de que los prestatarios ya mantienen un elevado nivel de apalancamiento y, quizás por eso, han de penetrar de forma menos normalizada al mercado.

Los inversores en deuda pública igualmente han escaso su inquina al peligro. Siguen anteponiendo las perspectivas de un anémico crecimiento crematístico sin inflación a los aumentos de la deuda pública, cercanos a sus máximos históricos en muchos países avanzados, tanto en términos absolutos como en relación con el tamaño de sus economías. Por fortuna, los bancos de la eurozona, con la excepción de Italia, no tienen en sus balances tanta deuda pública como cuando la crisis aceleró aquel tirabuzón diabólico que conformaron la recesión, el descenso de precios de los bonos y el daño de la calidad de los balances bancarios.

Riesgos más distribuidos. No todo el aumento del peligro de crédito impulsado por esas condiciones monetarias cómplices del endeudamiento está alojado en los balances bancarios. Los gestores de activos han entrado en la ambiente crediticia en los últimos abriles de forma creciente. Los fondos de inversión, por ejemplo, han aumentado su exposición a instrumentos de beocio calidad ampliando los focos de posible propagación frente a la emergencia de problemas de solvencia o de solvencia. Es el caso de aquellos fondos especializados en la financiación directa a empresas pequeñas y medianas.

Por razones inmediatas poco distintas, los focos de peligro podrían ser igualmente importantes en fondos de pensiones y compañías de seguros de vida. Adicionalmente de la responsabilidad de riesgos de crédito similares a los anteriores, en estas instituciones preocupa en anciano medida el impacto que los excepcionalmente reducidos tipos de interés a amplio plazo de los bonos de bajo peligro podrían obtener a tener sobre las exigencias de rentabilidad comprometidas hace tiempo.

Deuda emergente dolarizada. La experiencia igualmente nos dice que la sensibilidad de las economías emergentes al contagio financiero es elevada, con conveniente independencia de su origen. En particular de aquellas endeudadas en monedas distintas a la propia. La denominación en dólares de parte del endeudamiento foráneo acentúa esa exposición a la volatilidad de la moneda estadounidense. Movimientos apreciadores de esta última pueden subir de forma significativa el servicio de la deuda. El caso de Argentina, camino de faltar el anciano rescate de la historia, es difícil pasarlo por suspensión.

Los nociones inventariados no son sino vulnerabilidades sobre la estabilidad financiera completo. Siquiera son nuevos. Todos ellos forman parte de los mapas de riesgos de los que instituciones como el FMI o algunos bancos centrales vienen advirtiendo en sus informes de estabilidad financiera. Como tales riesgos, pueden citarse latentes durante mucho más tiempo. O complicarnos poco más la vida si la desaceleración se acentúa.

En Twitter, @ontiverosemilio



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