Préstamos a coste cero para que los propietarios de viviendas ahorren energía | Pertenencias



La eficiencia energética no termina de mudarse a las viviendas españolas. Hay un motivo de peso: los vecinos no disponen de fondos para poder hacer frente a las obras necesarias. Para financiar la mejoría de la eficiencia energética en los edificios son necesarios 41.191 millones de euros en los próximos 10 primaveras, indican en la compañía Greenward Partners con datos del Profesión de Transición Ecológica. Se antoja increíble para las malogradas cuentas vecinales. Sin acaecer por stop el hecho de que para algunos ciudadanos no es hoy por hoy una prioridad y más si afecta a su saquillo.

Pero más pronto que tarde habrá que hacer reformas. De los 25 millones de viviendas que hay en España, el 55% son anteriores a 1980 y se construyeron sin ninguna reglamento energética. Y de los tres millones de certificados verdes emitidos se desprende que el 85% de las casas tiene una calificación insuficiente (niveles E, F o G).

Mientras, Europa no quita ojo. Los edificios generan un tercio de las emisiones de CO2 por tener aislamientos y equipos deficientes. Por eso, la Comisión Europea ha fijado una mejoría de, al menos, el 32,5% de la eficiencia energética para 2030 con respecto a los niveles de 2007. Pero, “la renovación de edificios para hacerlos más eficientes ha sido muy escasa hasta la data en España”, advierte Eduardo Brunet, fundador y maestro delegado de Greenward Partners. De hecho, el Instituto para la Diversificación y Peculio de la Energía (IDAE) solo ha admitido subvenciones para 1.192 proyectos de mejoría del aislamiento térmico de fachadas y cubiertas entre los primaveras 2014 y 2018, recuerda Carlos Castro, coordinador de Certificaciones de Eficiencia Energética de la compañía Danosa.

Greenward, creada a principios de este año por exdirectivos de BBVA, Santander, Iberdrola, Ferrovial y Endesa, se ha propuesto dar un modismo de timón para que el hacienda llegue a los edificios. Conecta a los propietarios de los inmuebles —que necesitan fondos— con inversores institucionales —que lo prestan— a través de un producto de financiación específico. Se proxenetismo de un préstamo que se paga exclusivamente con los ahorros generados por las obras, sin desembolso original para los propietarios y, atención, con la respaldo adicional de los propios inmuebles.

Esta vía es la que abre la puerta de par en par a los fondos de inversión. “Los fondos de pensiones, aseguradoras y otras instituciones gestoras de economía a dispendioso plazo son los mejores aliados de la financiación e inversión en eficiencia energética”, apunta Fernando de Roda, confundador y director militar. “Su perfil de inversor a dispendioso plazo los hace más proclives a apoyar la inversión en megatendencias, entre ellas la defensa medioambiental”, añade. Las rentabilidades netas que ofrecen fondos equivalentes rondan entre el 5% y el 7%, dicen en la firma, que negocia con seis grandes inversores y tiene previsto perdonar 150 millones de euros a partir de diciembre.

Hasta 25 primaveras

El préstamo se concede con unos plazos tan amplios (en torno a 20 y 25 primaveras) que asegura a los propietarios de los inmuebles la recuperación de la inversión por la vía de los ahorros energéticos. Se consiguen mediante distintas actuaciones: instalación de techos solares y baterías, sistemas más eficientes de calefacción, atmósfera acondicionado o calentamiento del agua y la mejoría de la iluminación, apunta Brunet. Encima, propietarios e inversores pueden compartir parte de los ahorros en la proporción que estimen.

La empresa ha puesto el foco en reformas de calado en las que se pueda obtener más del 35% de economía energético. Asimismo consideran incluir recargas de coches eléctricos en garajes. Por ahora se van a centrar en grandes propietarios de edificios de oficinas, centros comerciales, inmuebles públicos, vivienda social, residencias de estudiantes y hoteles, así como en comunidades de propietarios.

El interés de los inversores institucionales por este mercado dará un buen empujón a las empresas de servicios energéticas (ESEs), que operan en España desde hace una plazo y que, sin incautación, son unas grandes desconocidas para el ciudadano. Están aún muy remotamente de la juicio que tienen en EE UU, con más de 40 primaveras de vida.

En España hay entre 90 y 110 ESEs que facturan en torno a 1.170 millones de euros. Una ESE “ofrece economía energético y financiero a través de la implantación de un esquema de mejoría de la eficiencia energética de las instalaciones. Asimismo ellas pueden hacerse cargo la inversión original, que se recupera con los ahorros energéticos generados. El cliente siquiera tiene que afrontar ningún desembolso y desde el aparición disminuye su consumo energético. Encima, en la mayoría de los casos, las ESEs garantizan los ahorros energéticos por entendimiento”, comenta Javier Martínez, responsable de Financiación Sostenible de la Asociación Franquista de Empresas de Servicios Energéticos (ANESE).

El problema de estas empresas es que tienen que financiar las obras con fortuna propios o con créditos bancarios y no siempre pueden entrar en obras de gran calado. Por consiguiente, con la venida a este mercado de financiación externa, “se abre un mundo de posibilidades, ya que puede ser un fondo de inversión el que esté interesado en volver o una plataforma de crowdfunding”, señala Martínez. “Teniendo un tercero especializado en aportar financiación, estas empresas ya solo necesitan ocuparse de lo que en realidad hacen aceptablemente, pudiendo multiplicar su guarismo de negocio”, cree Brunet.

Los contratos de estas ESEs tienen una duración de 7,6 primaveras, aunque si se reforma la envolvente del edificio sobrepasa los 15 primaveras, según ANESE. En Remica, una de las compañías más importantes, dicen que la secreto está en que el retorno de la inversión sea atractivo. Para ello, “los ahorros deben saldar la inversión sin penuria de derramas para los propietarios y los retornos nunca deben pasar la barrera psicológica de los 10 primaveras”, señala Antonio Ocaña, director comercial de la empresa. Lo importante, prosigue, es que la suma de los servicios energéticos y la cuota de financiación sea inferior a los ahorros anuales obtenidos y nunca sobrepase lo que pagaba el cliente hasta ese momento.

Los vecinos devuelven el préstamo a través del plazo de una cuota a final de mes. Pongamos el caso de un cliente que estaba pagando 100 euros de electricidad mensual. “La ESE proporciona unos ahorros del 30%, de los que la centro pueden ir al vecino y la otra la centro a la ESE (el coeficiente de reparto puede ser diferente), por lo que paga 85 euros (70 para la electricidad y 15 para enriquecer sus servicios de operación y mantenimiento, su beneficio industrial y para saldar la inversión original que realizó)”, explica Martínez.

Para conseguir esos ahorros sería necesaria la implantación de equipos de producción de ingreso eficiencia, energías renovables (aerotermia, fotovoltaica, térmica, geotermia…), y regulación y control de temperatura (contadores y repartidores de costes), indica Antonio Ocaña. El coste de las obras está entre 90.000 y 150.000 euros (sin incluir autoconsumo ni renovación de la envolvente), rematan en ANESE.

 



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