Desigual manejo de enderezar su rumbo tras una caída de las ventas del 14% en 2018 | Pertenencias



Las ventas de Desigual, la marca de moda que el suizo Thomas Meyer fundó en Barcelona en 1984, volvieron a caer en 2018. Posteriormente de poseer crecido sin detener durante dos décadas, ya son cuatro los ejercicios en los que Desigual ha caído en ventas. En 2018, la empresa facturó 654,6 millones de euros, un 14% menos que en 2017. En los tres primaveras anteriores, la caída acumulada fue del 27%. Sus responsables explican esta tendencia por la errata de innovación en el producto y por el agotamiento de la marca en Europa.

Desigual se ha puesto a trabajar para revertir la situación y quiere darle la reverso al calcetín: nueva marca, nuevo logo, inversión para restaurar las tiendas y desafío por la presencia en el mercado digital y en los países de fuera de Europa, especialmente Japón y América del Sur. “Nuestra obsesión no es crecer, es hacerlo proporcionadamente. 2019 y 2020 serán críticos para nosotros, porque presentaremos todas las novedades”, ha explicado este jueves Alberto Ojinaga, director común de la firma.

Desigual, una empresa con más de 3.700 empleados y presencia en 90 países, vivía en la abundancia hasta 2015, cuando las ventas empezaron a caer. El dictamen era claro: había muestras de saturación en el mercado europeo, donde llevaba muchos primaveras creciendo, y se había confiado demasiado en los modelos de éxito. La momento media de los compradores está más cerca de los cincuenta que de los cuarenta. Por otra parte, cada vez hay más competencia con las plataformas digitales y con el llamado fast fashion, marcas como Inditex o H&M. Los directivos aseguraron que en 2018 la compañía obtuvo un resultado bruto de explotación (ebitda) de 63,5 millones de euros, pero Ojinaga admite que el año “fue peor de lo que se esperaba”.

Los cambios llegarán cinco primaveras a posteriori de que empezara a notarse la caída. “Cuando facturas cientos de millones de euros, los cambios son muy difíciles de hacer”, ha agradecido Ojinaga.

El primer movimiento de la empresa fue un ajuste importante en su plantilla, dominar tiendas y repensar la marca. Igualmente cambió el logo. Meyer quiso controlar este nuevo letra y se hizo con el 100% de las acciones de la compañía, al recomprar el 10%. Ahora es el director hermoso y ha cedido la encargo empresarial a un equipo más técnico, liderado por Ojinaga.

El objetivo es que los cambios que se están llevando a extremo se empiecen a notar más a partir de la colección primavera-verano de 2020, que ya está preparada. El director común ha asegurado que ya han hexaedro sus primeros frutos en el primer semestre de 2019, en el que el ebitda ha crecido un 22,1%, hasta los 27,2 millones.



Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *